El invierno más saludable de tu vida (¡y una receta para cuidarte mientras disfrutas de las fiestas!)

Cada vez que pones un alimento en tu boca estás eligiendo, siendo más o menos consciente, cómo te vas a sentir en las siguientes horas, días e incluso meses. En este momento en el que nos acercamos al invierno lo más sensato sería elegir cuidar activamente de nuestro sistema inmunitario.

Potenciar nuestras defensas nos ayuda a hacer frente a resfriados, gripes, alergias estacionales y también a reducir el riesgo a desarrollar enfermedades autoinmunes.

Si bien contraemos resfriados y gripes en el momento en el que entramos en contactos con un virus, los síntomas que generan el malestar asociado como la mucosidad nasal, los escalofríos, dolor de cabeza o de garganta están provocados por una serie de reacciones químicas propias de nuestro sistema inmunitario y responsables de la inflamación.

Uno de los nutrientes fundamentales para tener una inmunidad saludable es la vitamina C. Esta vitamina es uno de los antioxidantes más potentes, actuando contra los radicales libres que alteran nuestro ADN y aceleran el envejecimiento celular. Además tiene un gran efecto antiinflamatorio.

Y si nutrirnos a base de alimentos ricos en vitamina C, el gran antiinflamatorio natural, nos facilita tener unas buenas reservas con las que enfrentarnos al frío invierno, llevar una alimentación que reduzca los niveles de inflamación general de nuestro cuerpo nos facilitará que estos síntomas no sean tan acusados y que nuestras reservas de vitamina C no se estén utilizando constantemente para contrarrestar una dieta pro-inflamatoria.

Una dieta antiinflamatoria es aquella rica en alimentos de origen vegetal, legumbres y cereales integrales. También es una dieta que limita las carnes, eliminando completamente las de origen procesado y los fritos. Y es curioso como precisamente son los alimentos de origen vegetal los que vienen cargados de vitamina C como el brócoli, la col, el perejil, las almendras, espinacas, y otros más conocidos como los cítricos, las papayas o el kiwi.

Un gran remedio de la Medicina China y del Ayurveda y que encontramos fácilmente en el supermercado es la cúrcuma. Entre sus bondades destaca un gran potencial antiinflamatorio, antitumoral y digestivo.

De cara a las navidades puedes sorprender y cuidar de tus invitados con una bebida muy especial llenita de vitamina C y otros componentes antiinflamatorios pues está hecha a base de zumo de limón, zumo de naranja, jengibre y cúrcuma.

Para 840ml aprox LIMONADA DE CÚCUMA

2 cucharadas de cúrcuma fresca rallada fino.

1 cucharadita de jengibre fresco rallado fino.

730 ml de agua mineral hirviendo.

Una pizca de sal marina no refinada

2 cucharadas de miel cruda

60ml de zumo de limón fresco

60ml de zumo de naranja fresco.

  1. Coloca el jenjibre y la cúrcuma en un recipiente resistente al calor y añade el agua hirviendo y la sal.

  2. Mantenlos cubiertos en el agua y sin tapar durante 10 minutos,

  3. Añade la miel y remueve hasta que se disuelva.

  4. Cuela la mezcla en otro recipiente y deja que se enfríe a temperatura ambiente.

  5. Añádele los zumos de limón y naranja.

Dura hasta una semana en la nevera pero también se puede tomar caliente cambiando 120 ml en una taza y rellénala hasta el tope con agua hirviendo.

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